"En la relación conyugal, para ella el díalogo es como la sangre al cuerpo", éstas son palabras que hemos escuchado de parte del Padre Ricardo Facci, fundador del movimiento católico "Hogares Nuevos" y autor del libro del que se toman contenidos para la catequesis matrimonial de la que hemos tocado algunos puntos en entradas anteriores.
Con el objetivo de que los que tienen interés en mejorar la dinámica de la relación conyugal a la luz del evangelio, reflexionen en la altísima necesidad de un diálogo eficaz, que redunde en una mejor actitud para la convivencia conyugal armónica según los designios de Dios, a continuación haremos un espacio para reflexionar sobre el diálogo.
Haciendo click en la liga nos enlazaremos con un video sobre los obstáculos para el diálogo, en la convivencia conyugal de un matrimonio joven. Es evidente que en ocasiones los obstáculos no se presentan de manera aislada sino en grupos y no en uno de los integrantes del matrimonio sino en los dos, de manera que se producen cadenas en espiral ascendente en el nivel de su manifestación, según apreciaremos el el video.
Veremos cómo la dinámica de la comunicación en el matrimonio. Aunque esta pareja tiene múltiples oportunidades de intercomunicación, son desaprovechadas al pasar por alto la dignidad del otro como persona y ambos están estrechamente ligados en la relación. La actitud para el diálogo implica querer buscar la verdad, no "la mía", imponiéndose al otro. Sabré, no solo creeré saberlo, cómo le afectan al otro diversas situaciones solo, hasta que él/ella me lo diga, entre tanto el diálogo se habrá convertido en discusión.
Existen diferencias entre diálogo y discusión que podremos identificar y también apreciaremos su finalidad y su origen. La escucha amorosa al otro, hasta el final de una opinión, soportando la tentación a defenderme o interrumpir para refutarle al instante, es fundamental. El polo opuesto también es dañino, el silencio, la resignación y la renuncia al diálogo. Cuando dialogamos compartimos sentimientos y emociones, vamos a la profundidad, compartimos y nos conocemos a nosotros mismos, sin analizarlos, sin racionalización, sin tener que explicarlos . El diálogo tiene su rogen en la relación con los padres, en al convivencia familiar y requiere cultivarse. Al discutir, los pensamiento, valores, juicios e ideas se hacen presentes. Los enemigos del siálogo sin la falta de tiempo, de apertura y el miedo.
El plan de dios involucra tener conteacto con su palabra pra entabler un diálogo con él y que su acompañmiento se manifiesta el en diálogo con los demás.
Muy importante será definir qué es y qué no es diálogo, anotar sus enemigos y cómo el diálogo participa en el plan de Dios. El diálogo requiere: capacidad de asombro, compasión, honestidad, estrategia, oración, escucha amorosa, versatilidad, autenticidad, buen modo y compromiso.
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